UFI castiga con descensos a los clubes 6 de Enero y CAPI

La Comisión Disciplinaria de la Unión del Fútbol del Interior (UFI), emitió las Resoluciones N° 38/2026 y 39/2026, ordenando sanciones históricas contra los clubes 6 de Enero (Costa Sosa) y Capitán Andrés Insfrán (Cañada San Rafael), ambos de la División de Honor de la Liga Luqueña de Fútbol (LLF), tras los graves incidentes de violencia y agresiones a árbitros y a un policía, registrados el pasado 21 de junio pasado en las canchas de Sport Primavera y Tte. Herrero Bueno.

Duro castigo: Los clubes 6 de Enero y Capitán Andrés Insfrán fueron «condenados» al descenso.

Las drásticas medidas son disposición del descenso inmediato de los dos clubes luqueños, de la Primera División, a la categoría inferior (División de Ascenso) para la próxima temporada.

A esto se suma la inhabilitación de sus campos de juegos por el periodo de un año para partidos oficiales.

Sanciones económicas y deportivas

Los directivos del Club Capitán Insfrán deberá pagar un total de G. 7.000.000 en concepto de compensación; 3 millones destinados a un personal policial agredido (suboficial Alexander Gómez), y G. 4 millones al árbitro principal del encuentro, Carlos Alberto Bogado.

En conceptos de multas institucionales: Se han aplicado multas que suman 80 jornales mínimos contra la entidad albiceleste.

El policía Alexander Gómez fue herido en medio de los incidentes en el partido CAPI y 25 de Noviembre, en la cancha de Sport Primavera.

Cinco integrantes del Cuerpo Técnico (Julio Amarilla, Enrique Fariña, Antonio Baez, Cristhian Fleitas y Ruben Ramirez) han sido suspendidos por 24 meses, con la anulación de sus carnets habilitantes y multas individuales de 30 jornales cada uno (más de G. 3 millones).

Jugadores: Los atletas Sebastián González, Andrés Lezcano y Stiven Martínez recibieron 12 meses de suspensión y multas de 10 jornales cada uno.

Estas resoluciones responden a la política de «Violencia cero en el Deporte» que busca erradicar las conductas antideportivas en  los estadios. Lo que debería ser una fiesta deportiva ha terminado en un fuerte golpe institucional para el Club Capitán Insfrán, que ahora enfrenta un futuro incierto tanto en lo deportivo como en lo económico.

La severidad de estas penas marca un antes y un después, dejando claro que las agresiones a autoridades y fuerzas de seguridad no quedarán impunes.

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