Recuperación de la estación del tren con atraso de 2 meses

Las tareas de restauración y puesta en valor de la antigua e histórica estación del ferrocarril de Luque ya entran en su etapa final. Sin embargo, la obra que tiene un costo de G. 1.563 millones, ya debió terminar en setiembre pasado.

Así está quedando la fachada principal de la vieja estación de Luque.

La obra es encarada por el MOPC, a través de la empresa constructora “Mes Trading & Service”, de Juan Carlos Sánchez Báez. Fue financiada con fondos del Tesoro Nacional, conforme a lo dispuesto por el Congreso Nacional.

Los ferrocarriles en Paraguay se remontan a 1854, durante la presidencia de Carlos Antonio López, quien contrató a ingenieros ingleses para su construcción.

El 25 de diciembre de 1861 fue inaugurado el Ferrocarril C. A. López en su trayecto desde Trinidad hasta Luque.

La obra tenía un plazo de 240 días (ocho meses), pero faltan aún «varios detalles».

La estación del tren de Luque forma parte de la rica historia paraguaya. En sus inicios estuvo muy ligado al ferrocarril, así los pueblos se fueron formando a la vera del sistema de rieles desde la estación central de Asunción.

Según el contrato, los trabajos comenzaron en enero pasado y debieron concluir en setiembre. Sin embargo, ya presenta un importante atraso y aún faltan “varios detalles” para la entrega.

Mediante una reciente visita que realizamos al lugar para verificar el avance de la obra, pudimos apreciar que los obreros de la empresa responsable, estaban trabajando para concluir los trabajos de restauración y puesta en valor de la estación de tren de Luque.

El techo y el interior fue recuperado, luciendo un «renovado toque».

La parte edilicia presenta un “toque” renovado, pero aún faltaban las instalaciones eléctricas para finalizar las tareas, informaron los trabajadores.

La estación, que está en el barrio Bella Vista, de Luque, quedó en desuso en 1999, cuando el tren dejó de funcionar.

La edificación, de 160 años, tuvo que ser sostenida con  puntales de madera y metal desde el año 2015, luego de que un gran raudal afectara las paredes tras una torrencial lluvia. Tiempo después se fabricaron unos adobes especiales, pero la restauración recién comenzó en enero pasado.